Bases fuera, bases dentro

Por sorpresa y sin avisar el Gobierno (en funciones) de Zapatero, el presidente “pato cojo” más peligroso de la historia, ha realizado un giro sustancial sobre la política bilateral con los EEUU en materia de defensa. En el marco de la OTAN, por vía administrativa y sin modificar los tratados bilaterales del Convenio de Defensa con EEUU (que datan de 1988 y que actualizó el gobierno Aznar en 2002), la base de Rota (Cádiz) pasará a tener un rol crucial en el mítico programa de escudo antimisiles de EEUU. Este programa, si os acordáis, es el mismo que impulsó la administración Bush para los países de la Alianza, aquel que recogía el programa “Guerra de las Galaxias” de Reagan, y que, en teoría, va dirigido a contrarrestar la amenaza balística de los países en el “Eje del Mal” (y de paso tocar los bemoles a Moscú). ¿Y en qué consiste este nuevo acuerdo? A partir de ahora EEUU podrá desplegar cuatro de sus dieciséis destructores anti-misiles en esa base y hasta 1100 militares. Esta decisión requiere de un análisis acorde su importancia
Creo que hay tres cuestiones clave que merece la pena tratar: la legalidad de la decisión, sus rendimientos estratégicos y sus implicaciones políticas. El anuncio de esta decisión la ha realizado Zapatero en una rueda de prensa sin preguntas escoltado por el secretario de defensa de los EEUU y de la OTAN. Sin embargo, no está del todo claro que el Gobierno pueda con una mera decisión administrativa autorizar dicho despliegue sin pasar por el Parlamento. La cuestión no estriba tanto en la cifra de militares autorizada para el despliegue como en los equipamientos, los cuales están claramente estipulados en el acuerdo. Según fuentes del Gobierno, la base actualmente está a un 30% de su personal operativo, con lo que habría margen para dicho aumento de personal. Sin embargo, habrá que mirar la letra pequeña para saber si en la actualización del convenio de 2002 se recoge la posibilidad de acantonar de manera permanente destructores con sistema antimisiles Aegis. En todo caso, se tratará de una cuestión formal porque PSOE y PP respaldarán con seguridad dicho acuerdo y podrían enmendar el tratado por mayoría suficiente. Sin embargo, ello no excusa que se deban debatir en el Parlamento los cambios en la política de defensa. Sobre todo porque el propio presidente defendió eso en el pasado.
El segundo tema consiste en saber son los rendimientos de la decisión, tanto geopolíticamente como estratégicamente, para la OTAN y España. Para la primera es evidente que Rota, en las cercanías del Estrecho de Gibraltar, es un posicionamiento estratégico crucial. No olvidemos que hasta ahora era base de aprovisionamiento auxiliar de la VI Flota del Mediterráneo y que ha prestado apoyo a las intervenciones militares en Yugoslavia, Irak, Sudán y Libia. Lo que supone el cambio en el convenio es subir el rango de esta base a permanente y convertirla en un eje en el sistema de defensa anti-misiles. Para EEUU un movimiento estratégico crucial, acelerado además desde el crecimiento de la inestabilidad en los países norte-africanos con las revueltas árabes. Sin embargo, hay que preguntarse cuál es el rendimiento que obtiene España de esta decisión que la convierte, junto a países como Holanda, Polonia, Rep. Checa y Turquía, en clave para el sistema de defensa de la OTAN en Europa. Ha dicho Zapatero que espera que esta decisión cree hasta 300 puestos de trabajo directos y 1000 indirectos en la bahía de Cádiz, esta zona de España puntera en desempleo y tan dependiente de Navantia (antes Astilleros) para su actividad económica.
Sin embargo, permitidme que sea un poco escéptico si pienso que Zapatero iba a tomar una decisión semejante por un puñado de empleos. Se me ocurren al menos dos potenciales cláusulas secretas que puede tener dicho acuerdo (Peligro: política ficción). Una primera, evidente, podría ser la licitación de contratos de construcción de barcos en Navantia. Conocidos que trabajan allí en sistemas telemétricos de defensa (que gente más rara conozco) están en estrecha colaboración con los EEUU, por lo que la tecnología está disponible. Gasto militar para EEUU e ingresos y trabajo para España con la venta de armamento, materia en que somos tan expertos. Y la segunda posibilidad, una flexibilización de la participación española en misiones bajo mando de la OTAN, incluyendo Afganistán. Bien podría ser que el superior compromiso de España llevara  aparejado una reducción de la participación de tropas españolas en escenarios de riesgo, algo que resulta caro política y económicamente. Si pienso en estas dos posibles cláusulas es porque cualquiera de ambas, junto con la de creación de empleo, dan a España lo que más necesita ahora mismo: ahorro/ingresos.
La última perspectiva es la de política interior, en especial pensando en el 20N. Cuando parecía que Zapatero no podía desdecirse de nada más, que no podía seguir haciendo enmiendas a su primera legislatura, nos sale con este conejo de la chistera. Un giro atlantista de última hora que casi parece una disculpa final por cómo empezó su gobierno, con la salida de las tropas de Irak. Esta decisión no deja de ser curiosa porque, pese a que supone una mejora en las relaciones bilaterales con EEUU, la toma un Gobierno en funciones y con un despliegue que no será efectivo hasta 2013. Y curiosa por ser una (otra) decisión de Zapatero que perjudica a su candidato ya que permitirá a la izquierda minoritaria agitar el fantasma del anti-americanismo y militarismo (Bases No, etc) y les dará más argumentos para no votar a Rubalcaba. La fecha es por culpa del Pentágono, que necesita permiso previo a presupuestar pero ello no obsta a que parece que el presidente tiene ganas de suicidar electoralmente a su partido. Así, parece que solo quedan dos opciones entonces. Una, Zapatero tiene mente de estadista, dispuesto a destruir más (si cabe) las posibilidades de su partido por el bien de España dada unas ventajas en el acuerdo que aún nos son desconocidas. O dos, que siendo un pato cojo está pensando ya en su retiro dorado y sabe por dónde pueden ir los tiros en la consultoría privada, quizá con ecos de Georgetown. Cuál de las dos opciones sea la verdadera lo dejo a vuestro criterio.
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Una respuesta a Bases fuera, bases dentro

  1. Anónimo dijo:

    Que no hay un cazador a mano? un cazador aburrido, que nos libre de este desasosiego, de este sin vivir diario, que no sabe uno qué sorpresa nos depara el mañana. Hasta el 20 N queda un trecho. Un cazador por favor.

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