Estos días no paramos de discutir sobre inversiones en infraestructuras en mi casa y entorno. Lo sé, lo sé, pero el tema de Aida Nízar no da para más. El detonante principal ha sido la noticia que salió hace pocos días sobre la retirada de nuevos destinos del aeropuerto de Logroño-Agoncillo, una infraestructura tan ridícula como innecesaria. Puedes desplazarte en no más de una hora y cuarto al de Zaragoza o Bilbao, que ya tienen sus propios aeropuertos. ¿De verdad es tan necesario que hubiera uno en Logroño con el ridículo tránsito que tiene diariamente y enorme déficit? Y esto es perfectamente extrapolable a otros aeropuertos: ¿Tiene sentido un aeropuerto en Lleida cuando las compañías low-cost, única vía para hacer rentable un aeropuerto provincial, ya amenazan con marcharse de otros lugares? En muchos casos solo las retienen gracias a subvenciones… Pero aun más flagrante ¿Cómo es posible que se llegue a la irresponsabilidad, tal como estamos, de abrir aeropuertos sin licencia ni aviones como pasa en Castellón? ¿Pero qué tipo de broma es esta? Valga esto como un ejemplo de la preocupación central que hemos estado discutiendo estos días: se ha invertido muy pero que muy mal.
Ya dediqué una entrada entera a hablar del caso del AVE y de la estafa que supone al contribuyente, además de su carácter anti-social. Bueno, ya sabéis que se ha cerrado la línea Madrid-Albacete por la que circulaban una media de 9 personas diarias. Si yo fuera alemán y viera lo que hacen con los fondos de cohesión, FEDER o con mis créditos privados en Hispania probablemente mandaría a la Wehrmacht a través de los Pirineos y me anexionaría todo territorio al norte del Ebro. Voy a poner otro ejemplo, ahora local. En La Rioja somos “mucho” listos y entre las nuevas estrategias para dilapidar recursos públicos está construir una autovía entre Calahorra y Arnedo, municipios de 25.000 y 14.000 habitantes. El flujo de coches es, por supuesto, escaso y muy pendular. El PP propone con rotondas al mismo nivel, el PSOE a distinto. Pero vamos a ver ¿A quién se le ocurre proponer semejante tontería? ¿No es evidente que con anchar un poco la carretera si caso es más que suficiente para una infraestructura que ya cumple con su función? A ver si hay suerte y la crisis económica hace que no haya dinero y se suspenda la obra. Alguna voz sensata se ha levantado contra este proyecto…
Me imagino que ejemplos de infraestructuras sobre-dimensionadas, ineficientes o estúpidas todos tenéis ejemplos en la cabeza. Pero la pregunta es… ¿Por qué? ¿Por qué se ha realizado una política de infraestructuras (generalizando) tan poco planificada? La cuestión se puede sistematizar en el querer y el poder. Los responsables públicos son los que establecen las prioridades de inversión y son los que hacen las obras porque así ganan elecciones. Nuestros políticos tratan a sus votantes como tontos (en algunos casos lo son) y se empeñan en proyectos faraónicos, vistosos y caros porque al final es lo que le gusta a la gente. Más visible que una buena política de gestión económica o de servicios sociales es que te planten una buena obra la lado de casa. “¡Jo, como transforman todo!” “¿Pero hace falta realmente?” “¡No importa, mira que obra tan chula!” Quizá Alberto Ruiz Gallardón ha sido el que ha perfeccionado esta estrategia hasta su máxima expresión, ahora con los fuegos artificiales de la enésima candidatura olímpica. Pero además de querer, los políticos deben poder. Y qué duda cabe que durante los últimos años de la burbuja especulativa han podido, pero que muy bien. Actividad económica que permite ingresos continuados, crédito fácil y barato, y por supuesto, un boyante mercado de la construcción (también pública) en la que constructoras siempre están dispuestas a llevarse suculentas adjudicaciones para proyectos. Una vía segura para conchabar intereses públicos e inmobiliarios con enriquecimiento ilícito a porrillo. El keynesianismo del disparate. Cuando ser concejal de Urbanismo era un negocio redondo.
Esto es algo que realmente me enfada. Y yo no digo que todas las inversiones que hagamos tengan que ser amortizables o rentables (jamás diría que la educación o la sanidad, genuinas inversiones, deban serlo. Véase aquí) pero es que en términos de infraestructuras parece bastante evidente que debe haber un mínimo criterio de eficiencia. Hace falta planificación, inteligencia, amplitud de miras. En el actual contexto de crisis económica nos vamos a enterar de lo que vale un peine y se va a empezar a pagar los platos rotos de este desastre. ¿Cuántos recortes nos hubiéramos ahorrado con una gestión inteligente de los recursos públicos? Por otra parte, el desprecio del dinero del contribuyente no sólo es responsabilidad del político que lo malgasta, sino también del elector que muchas veces se comporta con un menor de edad. Nos falta la cultura de sacralizar lo público ya que pareciera que lo que es de todos no es de nadie. Y eso es algo terrible porque si no cambiamos nuestra actitud cuando salgamos de esta crisis y se pueda volver a gastar, seguiremos comportándonos como nuevos ricos. Y seguirá pareciendo que cuando se hace obra pública en España se dispara con pólvora del Rey.
Me gusta:
Me gusta Cargando...
Esta entrada fue publicada en
Economía,
La Rioja. Guarda el
enlace permanente.
Que a gusto te has quedado…. Los políticos tratan a sus electores como Menores de Edad porque lo son, primero no somos conscientes de que el estado somos todos, “se lo lleva Hacienda” es casi una frase hecha y hace que parezca que ese dinero ya no es mio (nuestro). La indignación con la corrupción se basa en que “ellos” pueden “chupar del bote” y yo no pero no nos sentimos robados, estafados o defraudados si, pero robados. Y si se puede evitar declarar algo lo consideramos un deber. Después se extrañan de que construyan cosas innecesarias, pero cual es el principal pasatiempo estereotipado de nuestros jubilados, mirar las obras, no es por caer en tópicos, pero los tópicos salen de algún sitio. Nos encantan las obras, nos chiflan, nos pirran casi lo mismo que los Lego a los niños. Tienen razones para tratarnos como a niños y lo que hay que hacer es dejar de dárselas….