Yo hoy quería escribir sólo sobre Presupuestos pero la actualidad política manda, así que la masiva remodelación del Gobierno (que toca a sus propias vigas maestras) requiere un análisis. Al menos, preventivo a la espera de que el propio Presidente del Gobierno anuncie sus implicaciones definitivas así que vaya por delante que todo esto lo hago en base a las diversas filtraciones que ha habido en los medios de comunicación. Esta remodelación estaba cantada para después de la presidencia europea pero el proceso de ha alargado más de lo previsto, principalmente por el desgaste que supuso el “Decreto de Mayo” y la necesidad de esperar a después de la Huelga General para no quemar al gobierno antes de lo preciso. Como siempre, Zapatero no defrauda y sorprende con una remodelación a fondo.
Sobre los salientes, estaba anunciada de antemano la salida del titular de Trabajo, Celestino Corbacho, y por otros medios ya se había anunciado (se rumorea al menos desde hace medio año) la salida de De la Vega (y de Garmendia, que no sale). De facto, la portavocía del gobierno ya la ejercía el ministro Blanco desde hace tiempo, así que no me ha extrañado su salida del ejecutivo. Desde el episodio de los piratas somalíes había perdido fuelle e influencia. Ha habido dos cambios que no me esperaba. Por una parte, Moratinos de Exteriores, que creo que él mismo tampoco esperaba visto que tenía una agenda programada a un mes vista. Por la otra, Elena Espinosa de Medio Ambiente, Rural y Marino, que en general ha tenido una gestión bastante competente al frente de su ministerio. Pero no han terminado aquí los cambios ya que se suprimen dos ministerios: Vivienda se integra en Fomento e Igualdad desaparece. En el primer caso se hace un gesto cara a la galería (lo que cuesta dinero no es un ministerio de Vivienda sino la política de Vivienda) y el segundo cierra un frente de ataque de los ultra-conservadores. Bibiana Aido (a la que he terminado por cogerle simpatía) ha sido tan brutal e injustamente vapuleada por la extrema derecha (muchas veces le han atribuido frases o hechos falsos) que al final Zapatero ha optado por liquidarla. Un ministerio que no debería haberse creado nunca pero que cierra por razones electorales.
Pero hablemos de los entrantes y de los que ganan poder. Caras nuevas son el nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, que estuvo en las manifestaciones de la Huelga General y que es cercano a los sindicatos. Parece que su labor irá orientada a suavizar una ley contra la que protestó y recomponer puentes a la izquierda. Nueva también es Rosa Aguilar, en Medio Ambiente, que recibe aupada por su popularidad tras salir de IU y pasar por la Junta de Andalucía como consejera. Trinidad Jimenez abandona la cartera de Sanidad y se va a Exteriores (fue secretaria de Estado con Iberoamérica) y parece que recibe un traje a medida tras su derrota en las primarias de Madrid. Algo de experiencia tiene en el tema pero todo apunta a un premio de consolación. Ya los quisiera yo así. Otro premio de consolación recibe Leire Pajín, a la que se le da una salida digna de la Secretaría de Organización del PSOE. Esta posibilidad ya se apuntó en su momento, y es que había cierto descontento por ser un peso ligero al frente de un camión. Esto hará, casi seguro, que Marcelino Iglesias promocione (si lo aprueba el comité federal) para tomar las riendas del partido. Ramón Jáuregui entra en el gobierno como ministro de Presidencia (se rumoreó Trabajo para él), que ahora se desgaja de portavocía. Y ahora, en una imagen similar al último gobierno de González, Rubalcaba asume la Vicepresidencia y la portavocía del gobierno. Algunos ya llaman al nuevo gobierno el “Gabinete Rubalcaba”
Así que hay varias derivadas en este cambio. Primero, hay un refuerzo de los pesos pesados en el gobierno, con un Rubalcaba emergente (algunos ven un sucesor para 2012) y un Jáuregui en Presidencia, que compensa la salida de De la Vega. Zapatero se parapeta detrás de figuras de más entidad y, no lo olvidemos, se retrocede una generación. Segundo, se cambia al propio partido con la salida de Pajín y si se confirma a Marcelino Iglesias, se dota al partido de más entidad. Y tercero, se hacen gestos cara a la galería de ajuste ministerial con la supresión de Vivienda e Igualdad, sin desperdiciar figuras conocidas como Trinidad (premiada por perder, como Sebastián) y entrando con Rosa Aguilar. En suma, un gobierno más político que técnico, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. Y la tercera remodelación en menos de dos años y medio., con 38 ministos diferentes en todo el periodo. Veremos que da de sí el nuevo gabinete.
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